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La parálisis de los músculos del hombro,
codo y/o mano subsiguientes a un problema con esos nervios
se llama Parálisis del Plexo Braquial.
El Plexo Braquial es un grupo de nervios que le proporciona
movimiento y sensación al brazo. Este grupo de
nervios conecta la columna vertebral con el brazo y
la mano. Cuando estos nervios tienen problemas, las
señales que se dirigen a los músculos
que les corresponden pueden quedar bloqueadas o debilitadas,
impidiendo así que éstos se muevan normalmente.
En algunos caos, al problema del Plexo Braquial también
lo acompaña una parálisis parcial del
diafragma y/o de la pupila del ojo en el lado afectado.
La parálisis de la pupila se denomina síndrome
de Horner. La parálisis parcial del diafragma
se llama parálisis hemidiafragmática.
El Dr. Wilhelm Heinrich Erb fue el primero en
descubrir una versión de la parálisis
del plexo braquial. Los médicos han descrito
la parálisis del brazo en los bebés incluso
desde el siglo XVIII, pero fue el Dr. Wilhelm Heinrich
Erb, un neurólogo alemán, el que ubicó
la lesión más común en las raíces
del 5° y 6° nervio cervical que suministran
activación nerviosa al tronco superior del plexo.
Esta lesión ocurrir actualmente en 1 de cada
1,000 nacimientos.
No se han
determinado cuáles son todas las causas de la
parálisis del plexo braquial.
Los investigadores han encontrado que ocurre a menudo
en casos de alumbramientos difíciles vaginales
o con operación cesárea. Las parálisis
del plexo braquial en los bebés también
pueden ocurrir cuando nervios clave en el cuello o en
el brazo no se han desarrollado plenamente. Otras variables
como el peso*, diabetes materna, madres primíparas
o multíparas y alumbramientos difíciles
también pueden desempeñar un papel en
la Parálisis Infantil del Plexo Braquial. * (recién
nacidos que pesen más de 4000 gramos, o sea,
8.8 libras)
Existen muchos grados de severidad con respecto a la
parálisis del plexo braquial. La parálisis
del plexo braquial superior, o "parálisis
de Erb", es el tipo más común de
parálisis. Principalmente afecta a los músculos
del hombro y del codo. El tipo que afecta al plexo inferior,
o "parálisis de Klumpke", es poco común
y afecta principalmente a la mano. La verdadera parálisis
del plexo braquial ocurre cuando la totalidad de los
cinco nervios resultan afectados.
La perspectiva para
el futuro de su hijo es positiva. Aproximadamente 9
de cada 10 bebés con parálisis del plexo
braquial se pueden recuperar por sí solos. El
resultado funcional final dependerá de la envergadura
del daño sufrido por los nervios y la capacidad
de sus padres de poder mantener las articulaciones flexibles
y el bebé interesado en su brazo afectado durante
los primeros meses de vida.
El pronóstico para la parálisis
de Erb, que es la más común, se considera
es más favorable que los casos de parálisis
de Klumpke o de parálisis total del plexo braquial.
La presencia de parálisis hemidiafragmática
o del "síndrome de Horner" se considera
una señal menos favorable. Uno de cada diez niños
que no se mejoran por sí solos seguirán
teniendo debilidad y dificultad significativas en el
uso del brazo en sus actividades cotidianas. Las deformidades
tales como tener un brazo más pequeño
y más corto, un codo permanentemente doblado
o rotado internamente, se ven más frecuentemente
en niños que no se han recuperado por sí
solos.
La Parálisis
del Plexo Braquial no discrimina. La probabilidad de
que un niño padezca de este tipo de parálisis
se distribuye por igual entre los sexos, edades gestacionales
y razas.
Ocurre frecuentemente en bebés perfectamente
saludables y normales. La tasa de las parálisis
del plexo braquial estadísticamente reportada
es de aproximadamente 1 por cada 1000 nacimientos vivos.
Existe
mucha controversia en cuanto al tratamiento y potencial
recuperación de los niños que padecen
de parálisis de Erb. La principal razón
de esta polémica se debe a la confusión
en la literatura y en las estadísticas que han
reportado diversas fuentes.
La estadísticas sobre la recuperación
completa pueden variar entre un 30% a un 95%. Sin duda
esto refleja la especialidad del autor. Los médicos
de atención primaria ven muchos más bebés
que se recuperan que los médicos a los que se
les pide que traten quirúrgicamente las lesiones
de los niños que vienen remitidos a ellos. Además,
está la cuestión de qué es lo que
en realidad constituye una buena recuperación...
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